El impacto del Covid-19 en la industria aeronáutica

La crisis sanitaria del Covid-19 está suponiendo un frenazo sin igual para el sector del transporte aéreo de pasajeros. A nivel global, nos encontramos con un desplome de la operación aérea en todo el mundo y a todos los niveles. Según datos de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA), el tráfico cayó en un 80% en los primeros días de abril, lo que va a tener importantes consecuencias en el sector de la industria aeronáutica

Las empresas del sector han atravesado ya numerosas crisis, desde atentados terroristas hasta situaciones provocadas por el aumento del precio del petróleo, epidemias o guerras.

Un precedente que puede acercarse a la realidad que ahora vivimos fue el de los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, que desencadenó un problema global. La industria aeronáutica tardó dos años en recuperarse del duro golpe y, como consecuencia de estos acontecimientos, se adoptaron medidas de seguridad a bordo, cambio de materiales y formación/capacitación de pilotos y miembros de la tripulación para saber reaccionar ante situaciones similares. Igualmente, los aeropuertos fortalecieron los controles ayudados por la tecnología, aumentaron la inspección por rayos X, los detectores de armas y explosivos y los escáneres corporales.

Sin embargo, en esta crisis sanitaria, los servicios de transporte aéreo también están desempeñando un papel esencial; fundamentalmente mediante el envío de mercancías, incluidos suministros médicos, sanitarios y de protección, y la repatriación de personas a los que esta situación les ha pillado fuera de su país de origen.

En este entorno, el Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI) ha hecho sus previsiones y calcula que el Covid-19 acabará con casi el 40% del tráfico de pasajeros en 2020 lo que, de ser así, ascendería a unos 3,600 millones en todo el mundo.

Evidentemente estas cifras afectan directamente a la industria aeronáutica. El sector, a nivel mundial, ha visto reducido a mínimos históricos los vuelos comerciales, se ha visto obligada a frenar su producción y en estos momentos está sumida en una replanificación de la actividad motivada por la disminución de las entregas a OEM’s; algo que con seguridad sucederá durante todo el 2020.

Indudablemente, la prioridad durante estas semanas de lucha contra la pandemia está siendo la protección de los usuarios y trabajadores. Al igual que en otros sectores se han extremado las medidas de seguridad e higiene, y el sector aeronáutico se ha visto obligado a redefinir sus procesos de trabajo para adaptarse al cumplimiento de estas medidas en sus centros productivos. Y esto parece ser ya que será estructural.

Consecuencias directas

El primero de los efectos de esta crisis del Covid-19 en la aeronáutica fue la cancelación de vuelos y cierre de fronteras. Consecuencia: flotas completas de aeronaves en tierra y en una reducción drástica de rutas y factores de ocupación, con las consiguientes pérdidas económicas para aerolíneas, aeropuertos y otras actividades relacionadas.

En lo relativo a la capacidad de producción y la cadena de suministro, ya estamos empezando a ver una reducción considerable de las operaciones, tanto para OEM’s como obviamente para los proveedores, lo que desembocará en una gran presión financiera si se trata de suministradores débiles en este aspecto. Demasiados, en cualquier caso.

Por su parte, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) contempla ya unas pérdidas para el sector del transporte aéreo de pasajeros de unos 286.500 millones de euros en este año.

¿Cuál será el futuro de la industria aeroespacial?

La web de Roland Berger analiza en un artículo la magnitud de la crisis en este sector y enfoca su capacidad de recuperación en torno a los siguientes factores:

  • La duración de las restricciones de los vuelos comerciales. En estos momentos las aerolíneas tienen casi toda su flota parada y sin previsiones acerca de cuándo se podrá reanudar la actividad.
  • La puesta en marcha. Cuando se levanten las restricciones y se abran las fronteras, cada país establecerá determinadas medidas encaminadas a continuar la lucha contra la propagación del virus y esto, con toda probabilidad, se verá reflejado en nuevas restricciones que redunde en una reactivación del servicio en niveles muy bajos.
  • Una nueva realidad. Se desconoce, por el momento, el alcance del virus y si volverá a haber un brote en próximas etapas, como el otoño, Por ello, es previsible que las restricciones y las medidas de seguridad e higiene se mantengan en el tiempo y tengamos que acostumbrarnos a vivir en esta nueva realidad marcada por la distancia social y el uso de guantes y mascarillas de protección.

 BERGER El impacto del Covid-19 en la industria aeronáutica

El espejo de China

Si observamos el ejemplo de China, que se encuentra ya en fase de recuperación, desde finales del mes de marzo las aerolíneas del país sólo pueden operar un único vuelo a la semana a cada país extranjero al que viajen, al tiempo que las compañías extranjeras también pueden mantener una sola ruta aérea con China por semana. Son las indicaciones de la Administración de Avión Civil del país (CAAC), que aboga por una carga de pasajeros inferior al 75% y que, en función de la propagación del virus y de la aparición de nuevos brotes, no descarta aumentar aún más las restricciones.  

Tras el “des-confinamiento” de la ciudad de Wuhan el pasado 8 de abril, se ha retomado cierta actividad en el transporte aéreo. Eso sí, bajo una serie de medidas que comienzan con la reducción de la ocupación de las aeronaves, fijada en torno a un 50 por ciento como medida de prevención de posibles contagios, aunque los vuelos a la capital siguen prohibidos. Los billetes sólo pueden adquirirse por parte de aquellas personas que acrediten a través de un código QR en su móvil que gozan de buena salud, aunque igualmente deberán someterse a controles de identidad y de temperatura.

Para identificar a las personas sanas, las autoridades chinas han establecido tres categorías: verde, amarilla y roja. Un código verde supuestamente garantiza que la persona no está infectada y que no ha estado en contacto cercano con casos confirmados o sospechosos de estar contagiados. Un código amarillo indica que el usuario debe estar aislado en el domicilio y un código rojo confirma que el titular es un paciente contagiado de Covid-19 y debe permanecer en cuarentena.

Dentro de la reactivación del transporte aéreo, las aduanas chinas han adoptado planes de emergencia frente a potenciales contagios, según publica la agencia de noticias Xinhua. Desde el pasado 1 de abril la administración comenzó a realizar tests a todos los viajeros que llegan de países extranjeros, proporcionando además equipos de protección en los principales puntos de entrada para frenar así la propagación del virus a través de las fronteras. También se realizan tests a las tripulaciones de las distintas aerolíneas tras haber visitado países extranjeros.

CHINA_AIRTRAFFIC_RESTRICTIONS El impacto del Covid-19 en la industria aeronáutica

Medidas en la industria

Si miramos las prácticas del sector automovilístico en China, podemos hacernos una idea, o intentarlo al menos, de cómo será el futuro de la industria a nivel global y cuál habrá sido el impacto de esta crisis en los procesos industriales de trabajo.

La fábrica de Honda en Wuhan ha retomado su actividad bajo numerosas medidas de seguridad, entre las que destaca la habilitación de puntos de control de la temperatura de la plantilla, la colocación de carteles para recordar la necesidad de guardar un metro de distancia o la obligatoriedad de llevar mascarilla y guantes específicos. Asimismo, las reuniones deben celebrarse aún por videoconferencia y se han cerrado las áreas de descanso con objeto de evitar la aglomeración de personas en zonas comunes habilitándose en su lugar, taburetes espaciados en los que poder disfrutar del descanso. Los trabajadores, por su parte, deben informar una vez al día sobre su estado de salud mediante un código QR en su teléfono móvil, rellenando unos formularios con preguntas acerca de si han tenido tos o cualquier otro síntoma.

De similares características es el caso de Gestamp, que ha reabierto sus once plantas en China tras la crisis del coronavirus. La compañía asegura estar adaptando las fábricas a los protocolos de actuación del Covid-19 y se trabaja manteniendo las distancias de seguridad establecidas. Además, se han tomado medidas adicionales de limpieza, se han construido unos cubículos en la zona de la comida que dotan de más seguridad a los trabajadores y se toma la temperatura a los empleados de forma regular. Por el momento, las reuniones presenciales y las visitas externas siguen canceladas.

El grupo automovilístico PSA también ha anunciado medidas para cuando reabra sus plantas de fabricación. Entre ellas, la instalación de cámaras térmicas a la entrada de las fábricas, a las que ningún empleado podrá acceder si su temperatura supera los 37,5 grados. En las instalaciones se han colocado carteles indicativos y se han marcado a través de líneas y puntos el suelo las distancias de seguridad que se deben respetar. Por otro lado, además de la higiene personal, también se pondrá el foco en la desinfección de espacios comunes para lo cual se ha adaptado el camión de bomberos, que fumigará con hipoclorito los viales e instalaciones exteriores, mientras que dentro de la planta habrá máquinas limpiadoras y personal con mochilas de fumigación cada dos horas.

¿Cuál es la situación de los principales OEMs aeronáuticos?

Analizamos las actuaciones que están llevando a cabo las principales firmas del sector.

AIRBUS

La compañía cerró temporalmente en febrero su planta de Tianjin, en China, debido a la emergencia sanitaria. En una entrevista concedida recientemente, el presidente ejecutivo, Guilleaume Faury, anunció que ya está de nuevo operativa, aunque sin precisar cómo se está llevando a cabo la actividad dentro de las instalaciones.

Al margen de su actividad productiva, la compañía ha estado transportando material sanitario desde China a otros países como Alemania, España, Francia y Reino Unido.

La compañía cree que han empezado a surgir las primeras señales de recuperación lenta de los viajes aéreos domésticos en China, lo que daría pie a que se reanuden las entregas de aeronaves próximamente. Airbus estimaba 860 entregas a realizar durante 2020, pero a raíz de la pandemia, retiró su proyección. Según el presidente ejecutivo, el desarrollo de las entregas dependerá del nivel de mejora de la emergencia sanitaria en China.

Tras los ajustes realizados por el impacto del coronavirus, Airbus estima las siguientes tasas de producción promedio:

  • A320 > 40 aviones/mes
  • A330 > 2 aviones /mes
  • A350 > 6 aviones/mes
  • 21 pedidos netos y 36 entregas realizadas en marzo de 2020

La compañía canceló en febrero la previsión de vender 880 aeronaves comerciales en 2020. Los nuevos datos de producción suponen un recorte de un tercio con respecto al ritmo de fabricación previsto antes de la crisis del Covid-19. Si este recorte se mantiene hasta final de año, Airbus dejaría de fabricar hasta 230 aeronaves. La entidad tiene, además, 60 aeronaves fabricadas pendientes de entrega, puesto que los clientes prefieren retrasarlas ante la situación actual.

BOEING

La compañía reanuda esta semana la producción de aviones comerciales a través de la reapertura de sus dos plantas en Seattle, cerradas desde el 25 de marzo por los efectos del coronavirus. La actividad se retoma bajo medidas de seguridad para evitar la propagación del Covid-19, como el uso de mascarillas y otros equipos de protección individual, sitios para lavarse las manos y revisión médica de los empleados.

Como figura en su página web, al cierre del primer trimestre de 2020, Boeing tenía 5.049 pedidos en firme, el 80% correspondiente a los modelos 737, después de haber eliminado 307 unidades de las previstas debido a las cancelaciones de clientes por la baja demanda causada por la crisis sanitaria.

La multinacional americana confirma haber entregado en estos tres primeros meses 50 aviones, 5 de ellos de los modelos 737 y la mayoría, un total de 29, del modelo 787.

Boeing_Everett_Plant El impacto del Covid-19 en la industria aeronáutica

EMBRAER

La compañía, siguiendo las recomendaciones del gobierno federal brasileño, propuso a sus empleados una reducción de las horas del 25% durante los próximos 3 meses, una medida dirigida a sus empleados de las áreas de ingeniería y líneas de producción de sus fábricas que comenzarían a trabajar, en los casos posibles, desde casa. También ha contemplado la suspensión de determinados contratos durante 60 días.

SPIRIT AEROSYSTEMS

Tras detener la producción de los programas Boeing el pasado 11 de abril, y el consecuente parón en sus instalaciones de Wichita, Kansas, y en Tulsa y McAlester, Oklahoma, la compañía está organizando una vuelta gradual de los trabajadores a sus fábricas tras el comunicado de Boeing de la reapertura de sus plantas en Seattle.  

Boeing es el principal cliente de Spirit AeroSystems, que produce alrededor del 70% del 737 MAX, incluyendo el fuselaje. Por ello, comenzará a reanudar la actividad en sus plantas de manera gradual, entre el 20 de abril y el 4 de mayo.

 

Previsiones a futuro

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) estima unas pérdidas para el sector de transporte aéreo de pasajeros que alcanzarían los 286.500 millones de euros en este 2020.

En un sentido más amplio, el Fondo Monetario Internacional (FMI) apunta que el crecimiento mundial será del 5,8% para 2021, considerando la disipación de la pandemia en el segundo semestre del año, y siempre que las medidas políticas adoptadas en todo el mundo logren evitar quiebras generalizadas de empresas, pérdidas de empleo y tensiones financieras,

El organismo apela también a las autoridades para que colaboren en la elaboración de planes que permitan la recuperación económica. A medida que se vayan levantando todas las restricciones, las políticas deben orientarse a apoyar la demanda, incentivar la contratación en las empresas y sanear los balances en los sectores público y privado.

Conclusión

El futuro a fecha de hoy es extremadamente incierto. La recuperación del sector aeronáutico vendrá determinada por el ritmo en que se produzca la desescalada en los distintos países y el grado de apertura de las restricciones impuestas hasta el momento.

Lo que seguro será necesario, es el trabajo coordinado y conjunto del sector con los gobiernos para garantizar la capacidad industrial y la adaptación a este nuevo escenario, que seguro formará parte de nuestras vidas de aquí en adelante.

La relevancia de cooperar en la definición de planes estratégicos y medidas concretas para adaptarnos tiene estos días una magnitud global y humanitaria. Sin embargo, los próximos meses será tan emocionante como conmovedor asistir a la resolución de esta realidad a través de la mayor movilización del intelecto y arrojo humano.

Este virus lo paramos entre todos.

 

 

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